miércoles, 29 de agosto de 2012

El camino con amigo

Otra semana en el camino, esta vez con Jose Luis. Salimos desde Valtuille de Arriba, muy cerca de Villafranca del Bierzo. La primera etapa nos lleva hasta Herrerías por el bonito valle de Valcarce, pequeños pueblos revitalizados gracias al camino, a destacar la parada en Ambasmestas para refrescarnos con un yogur de leche de cabra con arándanos elaborado en una pequeña empresa de la localidad. Pasamos la noche en un pequeño albergue regentado por un norteamericano, de Chicago para más señas, del que salimos a la mañana siguiente con una fina lluvia que no parará hasta el final de esta segunda etapa. Las subida se hace fuerte a pesar del buen firme de la carretera y nos hace echar pié a tierra en varias ocasiones. Hacemos un alto casi al final del ascenso en una pequeña aldea para tomarnos en el único bar unas sopas de ajo y cambiarnos de camiseta empapada no tanto por la lluvia como por nuestra deshidratación. Llegamos a O Cebreiro bajo la lluvia. Un buen número de peregrinos se resguarda en el porche del albergue a la espera de que que lo abran. Seguimos ahora por un sendero que sigue en una pista por donde desciende el agua de la lluvia que nos llena de barro y nos disuade para seguir por carretera hasta el alto do Poio donde nos reconforta un buen caldo gallego. La amable señora del bar nos dece que cómo vamos a salir lloviendo y esperamos hasta que escampa. Por carretera y después de una buena bajada que casi nos seca las camisetas "tendidas" en el porta equipajes, llegamos a Triacastela, donde con el  albergue público está completo, buscamos aposento en otro privado donde una vieja bicicleta adorna su fachada

domingo, 22 de julio de 2012

Tramo gallego del Camino. Llegada a Santiago

                              En la plaza del Obradoiro, en Santiago.  Final del tramo gallego del "Camiño".

 
Compañera de viaje.




Tramo gallego del Camino de Santiago. Etapa 3: Melide-O Monte do Gozo

                                                Para qué necesito una lavadora si tengo el lavadero cerca de casa...

Un oscuro amanecer y el cielo totalmente cubierto de nubes nos anuncia que hoy será un día de lluvia. Nada más salir de Melide me adentro en un cerrado bosque. Subidas y bajadas, tramos cerca de la carretera que se alejan en otros momentos. La lluvia todavía es un calabobos soportable pero insistente. Arreciará ¡y de qué manera!

                                                       Protegida de la lluvia en una parada de bus

Los charcos van apareciendo en el camino y el barrizal hace algunos tramos impracticables. Visto el panorama y en contra de mi idea inicial decido ir por la carretera.  El agua de frente se mete en los ojos y veo con dificultad. Totalmente empapado llego a Arca. Entro en un bar y mientras pido algo caliente por debajo de la mesa me descalzo y me pongo unos calcetines secos. Será inutil, en cuanto me calzo vuelvo a tener los pies empapados. Vacío al menos de agua las zapatillas.

                                                                      Mojado pero... contento

La lluvia no cede por lo que busco el albergue para quedarme en Arca. Cuando me voy aproximando al albergue unos peregrinos que están esperando me dicen que está completo. ¿Qué hacer? Pues está claro: "de mojados al agua" Seguiré todo lo que pueda.
La carretera tiene tráfico y es aun más peligrosa con lluvia pero aún así decido seguir. Después de unos kilómetros una señal me indica que las bicicletas deben continuar por el camino. Mejor, ya estaba harto de carretera. El camino parece un arroyo ¡Vaya barrizal! Los guardabarros ya no protegen, la bici empieza a hacer ruidos extraños, la cadena se me sale y tengo que colocarla debajo de un puente.
Según voy acercándome al Monte do Gozo la lluvia remite. Escampa... hasta sale el sol. Llego al albergue del Monte do Gozo. Necesito una ducha bien caliente y ver si me queda ropa seca. Que ya lo dudo. Tengo que tirar los mapas de la bolsa delantera del manillar porque estaban totalmente empapados.
                              La "burra a pedales" protegida de la lluvia a la puerta del albergue de O monte do Gozo

sábado, 21 de julio de 2012

Tramo gallego del Camino de Santiago. Etapa 2: Portomarín- Melide

Decidido a rodar lo menos posible por asfalto, sigo a los caminantes en esta fresca  mañana. Saliendo de Portomarín, nada más pasar un puente comienza una buena subida que obliga a poner el plato pequeño y el piñón grande hasta que me veo obligado a echar pié a tierra para continuar. Ya arriba el camino discurre paralelo a la carretera.

En un recodo del camino un grupo de peregrinos norteamericanos han tumbado y tapado en el suelo al borde del camino a una compañera que no se encuentra bien. Acaban de llamar a un taxi que ya viene de frente por el camino para recogerla. Afortunadamente hay infraestructura en estos pueblos para este tipo de urgencias. Pasado el susto el camino recobra la calma entre campos de maíz, castaños y viejos robles.
                                                               La fuente del peregrino
Pasando por una pequeña población unos niños voluntarios me ofrecen un te o café caliente que acepto haciendo una pequeña parada en un banco improvisado. He llegado a la Fuente del Peregrino donde charlo con el grupo de niños voluntarios y otras personas que me explican su  proyecto. Agradezco el té que y sigo viaje entre humildes casas  y hórreos, cruceiros, pequeñas iglesias y algún cementerio.
                                                            Hórreo a la salida de palas de rey
Poco antes de llegar a Palas de Rey comparto unas piezas de fruta con un cicloturista navarro que viene desde Salamanca por el Camino de la Plata. Me descubre un itinerario todavía más desconocido por mí y me descubre otra ruta para recorrer en bicicleta. Será en otra ocasión.
A la salida de Palas de rey tomo de nuevo el camino y me encuentro de frente con un extraño personaje mezcla entre peregrino e indigente que me pide una moneda y me cuenta cosas extrañas de energías y otras palabras sin sentido. Le deseo buen viaje de vuelta y sigo en solitario por un tramo sombreado y algunas veces tan pedregoso que me obliga a hacer andando algunos tramos.
La entrada en Melide no podía ser mejor: Una pulpería donde me tomo la primera ración con un buen ribeiro para luego seguir hasta el albergue pasando antes por una tienda de bicicletas para ajustar los frenos que se han destensado en las inclinadas rampas de bajada.

                                                  

Tramo gallego del Camino de Santiago: Etapa primera: Hospital de la Condesa- Portomarín

No estoy acostumbrado a dormir con tanta gente pero consigo descansar a pesar de mi sueño intermitente. Me sorprendió cuando llegué a la habitación a las diez de la noche ya había muchas personas durmiendo, pero a la madrugada siguiente lo comprendí: antes de las seis de la mañana ya empezaron a sonar los despertadores de los móviles y con linternas los peregrinos empezaban los preparativos de la nueva etapa. En verano es importante aprovechar las primeras horas del día para andar o pedalear y parar al medio día.
Esperé a que la habitación se despejara para levantarme y me puse en marcha a eso de las siete de la mañana. En el mismo bar donde cené, tomé un café con leche y una tostada de hogaza gallega. Empiezo con mucha niebla por carretera pero pronto tomo el camino.
Subo el alto do Poio andando, tirando de la bici por una cuesta imposible por lo que decido volver a la carretera improvisando una pequeña linterna con luz roja puesta con cinta aislante en la parte de  atrás de la bicicleta. Tantos días para preparar el viaje y al final salgo sin detalles de seguridad que pueden ser importantes ante fenómenos inesperados como la densa niebla matutina. Hace fresco a esta hora, ideal para pedalear.
                                                                 Cruz de santiago en Triacastela
Llego pronto a Triacastela y, de las dos opciones,  decido ir por Samos todavía por carretera. Paso por un impresionante monasterio, tengo entendido que también hace de albergue de peregrinos, pero no me paro a verlo por dentro.
  
Puente en Samos

                                                                    Monasterio de Samos                                                                                                                                                                                                     

Sigo hasta Sarria y me meto casi sin darme cuenta en el centro de la ciudad. Es pronto para terminar la etapa y me encuentro con fuerzas así que decido seguir sin mirar el mapa ni las informaciones.
Paso por un desvío a Barbadelo, pero al no ver ninguna indicación de albergue sigo. Llego hasta Lavandeira cansado y hambriento pero allí me informan de que no hay albergues y que el primero que me encuentre será en Portomarín. Debo de poner cara de susto porque a continuación me dicen que es cuesta abajo por lo que me tomo un aquarius y sigo.
Efectivamente, una larga bajada por carretera con estrecho arcén en medio de paisajes de praderas alternando con robles y castaños me espera hasta llegar a Portomarín, al lado de un pantano bajo de agua. El pueblo está en alto y tengo que preguntar para llegar al albergue público.
Después de comida y ducha, ya descansado hablo con otros dos "bicigrinos" que me describen el su trayecto hasta allí por el camino. Me doy cuenta del error que he cometido al venir por la carretera y que probablemente me haya perdido un bonito trayecto, más lento pero seguro por el camino.
Tendré que volver ha hacerlo en otra ocasión.

jueves, 19 de julio de 2012

Tramo gallego del "Camiño" Etapa prólogo: Pedrafita do Cebreiro- Hospital da Condesa

 
Una fresca brisa se siente al bajar del autobús en Pedrafita do Cebreiro. Una vez desembalada la bicicleta voy poniendo las alforjas y demás equipaje para comenzar el recorrido.  Después de unos cinco Km de subida suave por carretera llegamos al primer albergue público de peregrinos de aldea de O Cebreiro donde nos comunican que que está completo por lo que habrá que seguir hasta el próximo en Hospital da Condesa, cinco Km más pero ya por un pequeño sendero que sale del mismo albergue. El sendero desmboca en una amplia pista de tierra que baja hasta la carretera.
 Una gran estatua al peregrino merece parada. Para llegar al albergue de Hospital hay que subir con la bici por una corta calle con escalones. Afortunadamente aquí sí hay sitio. Unos peregrinos me saludan en un pequeño porche a la entrada. La primera impresión es buena, limpio y muy tranquilo, con una sola habitación con literas para 22 personas. Me piden la Credencial de Peregrino que todavía no tengo pero a la encargada le vale el DNI para tomar los datos. Al pago de 5 euros te dan una pequeña bolsa cerrada con una sábana bajera  y una funda de almohadón para pasar la noche.
Después de "tomar posesión" de la litera salgo a ver donde puedo cenar algo.
Un lugareño con boina y barba blanca me indica que solo hay un bar en el pueblo donde me podrán dar algo de comer.
El bar es un local oscuro con pequeñas ventanas y algunos cuadros donde se ven paisajes y pallozas del lugar. Hay algunas mesas ocupadas por peregrinos hablando distintos idiomas. El menú me sabe a gloria y me permite reponer fuerzas. A destacar el postre de queso fresco con miel.
                              Las vacas se recogen. Al fondo el Albergue de Peregrinos de Hospital da Condesa

Antes de meterme al "roncódromo" doy un paseo por los alrededores. Por las calles de la aldea las vacas vuelven al establo y algún  perro se acerca a olisquear al forastero.
 Me siento en el pequeño porche donde he dejado la bicicleta para escribir estas primeras notas del viaje mientras la niebla se va apoderando del valle.
                                                           Vista desde el porche del albergue

miércoles, 18 de julio de 2012

En un punto del tramo gallego del Camino de Santiago

Este blog pretende contar experiencias a bordo de una bicicleta por diferentes rutas y lugares. Hace ya más de veinticinco años que hice mi primer viaje en bicicleta, fue un viaje a Galicia inolvidable con mi amigo Luis y con unas bicicletas que no se parecían en nada en a las que hoy circulan por nuestro caminos. Le siguieron otros viajes a Irlanda y otras rutas menos pretenciosas por nuestro país (Cabo de Gata, Sierra de Madrid, Pueblos Negros, Cañones del Ebro... y alguna ruta Verde.
Este verano he podido retomar esta vieja pero emocionante afición haciendo el tramo gallego del Camino de Santiago  en solitario. Ésto será lo primero que compartiré en este espacio.